Malos hábitos dentales.

El hábito es la costumbre o práctica adquirida por la repetición frecuente de un mismo acto, que en un principio se hace de forma consciente y luego de modo inconsciente. Algunos de ellos no son fisiológicos, como la succión del dedo, chupete, pecho o labio, la respiración bucal, la interposición lingual, etc.

La deformación provocada por el mal hábito dependerá fundamentalmente de tres factores:

-  La edad en que éste se inicia, de manera que cuando antes se inicie, mayor es la alteración producida, ya que a edades tempranas el hueso está formándose y por lo tanto es más moldeable.
-  El tiempo que dura el mal hábito.
-  La frecuencia con que se haga al día.

Para poder solucionar los problema de malos hábitos bucales es necesario un trabajo en equipo que incluya a  diferentes profesionales como:  el dentista, pediatra, otorrinolaringólogo, psicólogo, profesor y sobretodo el apoyo de los padres. Aunque  cabe añadir que es imprescindible contar con la participación activa del niñ@.

Es muy importante saber que cuando más pronto se elimina el mal hábito, menor será la deformación ósea y dental que pueda ocasionar. Por eso es necesario en la primera etapa de vida de un niñ@ las revisiones de los pediatras y odontólogos, que detectarán precozmente los malos hábitos en los niños.

Si ya existen alteraciones en la oclusión y/o el desarrollo facial, los pediatras pueden remitir al ortodoncista, el cual os ayudará y informará de los pasos a seguir.

A continuación vamos a exponer algunos de los malos hábitos más frecuentes que nos encontramos en la consulta:

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-  Succión digital ( dedo ) y del chupete (más de 2´5 años): estos malos hábitos puede producir mordida abierta anterior, lengua en posición baja, compresión maxilar e incisivos muy inclinados hacia delante (protuidos).

- El uso prolongado de biberón: también produce mordida abierta anterior y caries del lactante, que afecta fundamentalmente a los incisivos superiores y se produce por la metabolización bacteriana del azúcar contenido en la leche que queda sobre los dientes mientras el niño duerme.

- Interposición labial: que puede producir protusión de incisivos superiores (inclinados hacia afuera), retrusión de incisivos inferiores (inclinados hacia adentro), lesión irritativa en la piel por la saliva y por el roce de los dientes.

- Interposición lingual: puede producir mordida abierta anterior, mordida cruzada lateral y malposición dentaria.

- Interposición de objetos:  como bolígrafos ya que pueden producir fracturas en los dientes.

- Onicofagia : que es el hábito de comerse las uñas puede protruir la mandíbula y favorecer la mordida” borde a borde”, desgastar el esmalte de los incisivos e incluso generar molestias en la articulación temporomandibular .

- Respiración bucal: ésta produce incompetencia labial y con frecuencia se asocia a un labio superior corto y labio inferior grueso y evertido, maxilar estrecho, inflamación de encías en la zona anterior, labios resecos…

Cuando no se consigue eliminar alguno de estos hábitos, es aconsejable acudir a un ortodoncista para que planifique el tratamiento adecuado con el que se elimine el mal hábito y se solucione la alteración ósea y dental producidas.

¿ De qué manera podemos ayuda a nuestros hijos para evitar todo lo citado anteriormente ?

 Con relación al chupete es importante saber que la mayoría de odontopediatras recomiendan quitarlo antes del año, para que no interfiera en el desarrollo mandibular y en la erupción de los dientes. Sin embargo, para la mayoría de los niños el año de edad es demasiado pronto, ya que la necesidad fisiológica de succión se mantiene. La mayoría de niños a partir del año y medio empiezan a usarlo solo para dormir, así que sería el mejor momento para ir retirándolo poco a poco. Como curiosidad debéis saber que existen tetinas adaptadas a diferentes edades y con distintas formas.

Igualmente, con el biberón se recomienda abandonarlo entre el primer y segundo año, aunque para evitar que sea un cambio drástico para el niño, se puede introducir poco a poco una taza de plástico con tapa, dos asas y pitorro intercalando el biberón con la taza y poco a poco reduciendo la frecuencia de uso del biberón mientras se aumenta la de la taza.

Respecto a la lactancia materna, la OMS recomienda durante los seis primeros meses alimentar al bebé  exclusivamente de esta manera y después introducir alimentos complementarios, y seguir dando pecho hasta los dos años de vida aunque añade que se puede prolongar hasta los tres años. Si se prolonga mucho más sí pueden empezar a aparecer problemas dentales como consecuencia de la succión.

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En relación con la succión del dedo cabe añadir que es una conducta habitual y fisiológica en los bebés y niños de corta edad, pero cuando este hábito se prolonga en el tiempo puede originar complicaciones oseodentarias, por lo que es necesario corregirlo a tiempo. La actitud de los padres es muy importante porque nunca se debe recriminar al niño en público ni ridiculizarlo para no bajar su autoestima.  Aunque existen métodos caseros como poner sustancias amargas en el dedo, cintas, guantes, etc…, cuando no se consigue eliminar el hábito se puede plantear la colocación de un aparato con una rejilla que impida la colocación del dedo entre los incisivos superiores e inferiores.

Finalmente, recordaros que estos malos hábitos produce alteraciones óseas y dentales que se pueden evitar o corregir con una detección y tratamiento precoces por el ortodoncista.

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